Washington
El gobierno estadounidense revisará los más de 300,000 casos de indocumentados pendientes de deportación y dejará de lado a los que no tengan antecedentes, entre ellos miles de jóvenes estudiantes, informaron fuentes oficiales ayer jueves.“La idea es asegurarse de que invertimos nuestros recursos donde van a tener un impacto masivo, (...) particularmente en aquellas personas que fueron condenadas en este país, para no atascar el sistema” de deportaciones, explicó una de las altas fuentes bajo anonimato en teleconferencia de prensa.El resto de personas, las que no supongan un peligro para la seguridad del país, verán sus casos cerrados provisionalmente y recibirán una carta, indicó.
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